17 de Agosto: Adiós al Libertador de América – Desafios Educativos

17 de Agosto: Adiós al Libertador de América

Ocurrió en 1850, en un pueblo francés conocido como Boulogne Sur Mer, adonde San Martín se había retirado decepcionado por las guerras civiles que dividían a su amada Argentina. El destino, las convulsiones políticas de Francia y su delicada salud quisieron que ése se convirtiera en el lecho del Libertador de América.

Durante su estadía en Francia, a menudo San Martín meditó la idea de regresar al país, pero las divisiones internas minaban su fuerza y desalentaban su anhelo de una latinoamericana unida.

Por entonces, el general sufría asma, reuma, úlceras y estaba casi ciego. Su estado de salud se fue agravando hasta que falleció el 17 de agosto de 1850, ladeado por su yerno, su única hija y nietas.

En su testamento pedía que su sable fuera entregado a Rosas “por la firmeza con que sostuvo el honor de la república contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla” y que su corazón descansara en Buenos Aires. Esta última voluntad se cumplió en 1880, cuando el presidente Avellaneda recibió los restos del libertador.

Desde su fallecimiento, su imagen continuaría agrandándose a la luz del correr de los años. Abordar la vida política y militar de una figura de José de San Martín requiere tiempo y cientos de páginas de extensión. No obstante, conocer su origen, en la correntina Yapeyú, es también una forma de honrar un nuevo aniversario de su deceso.

José Francisco de San Martín nació en Yapeyú, actual provincia de Corrientes, un 25 de febrero de 1778. Cuando apenas contaba  tres años, toda la familia debió abandonar Yapeyú y trasladarse a Buenos Aires. El virrey Vértiz le ordenó a Don Juan de San Martín, padre del futuro libertador, hacerse cargo de la instrucción de los oficiales del batallón de voluntarios españoles. Por ese motivo, los San Martín se instalarán en la capital del virreinato hasta fines de 1783, cuando fue aceptado el pedido de Don Juan para regresar a España. Se le encargó la dirección de un regimiento en Málaga y allí se afincó la familia.

Sin embargo, cuando tenía ocho años,  su padre debió regresar a España, donde el Libertador se formaría en ciencias académicas y belicistas. Entre 1793 t 1795, durante los enfrentamientos entre España y Francia, se destacó en múltiples combates, ganando consideración entre los cuadros jerárquicos y ascendiendo en la gradación militar. En la guerra contra las fuerzas napoleónicas, como Teniente Coronel, fue distinguido con la medalla de oro por su desempeño en la batalla de Bailén, el 19 de julio de 1808.

Pese a su trajinar al servicio de la Corona española, San Martín nunca cortó sus lazos con el continente americano ni el cauce de noticias que recibía de patria originaria. Ni bien llegaron las noticias la Revolución de Mayo a España, pidió su baja del Ejercito Realista para plegarse a los patriotas del Cabildo Abierto.

Luego de una estadía en Londres, la capital industrial del planeta, donde se adentraría en los proyectos de emancipación americana que avivaban las mentes de los intelectuales más liberales de Europa, finalmente en enero de 1812 San Martín emprendería el regreso a su tierra natal a bordo de la fragata inglesa George Canning.

“Yo serví en el ejército español desde la edad de trece a treinta y cuatro años, hasta el grado de teniente coronel de caballería. En una reunión de americanos en Cádiz, sabedores de los primeros movimientos de Caracas, Buenos Aires, etc., resolvimos regresar cada uno al país de nuestro nacimiento a fin de prestarle nuestro servicio en la lucha”, firmaría en puño y letra.

Al llegar a Buenos Aires, San Martín se puso al servicio del Primer Triunvirato y, conservando su rango militar, logró que se le encomendara la creación de un regimiento que custodiara las costas del río Paraná: el Regimiento de Granaderos a Caballo.

Desde ese momento, su audacia, patriotismo e inteligencia lo conducirían, irremediablemente, a convertirse en el Libertador de América, artífice de las revoluciones independentistas de Argentina, Chile y Perú, además de comprometido defensor de la emancipación de numerosas otras naciones hermanas.