Bicentenario: la independencia argentina – Desafios Educativos

Bicentenario: la independencia argentina

La celebración del 9 de Julio como día de nuestra independencia, nos permite realizar un recorrido por parte de nuestra historia, reflexionar sobre aquellos hechos y resignificar a la independencia como una construcción en donde todos los actores sociales fueron capaces de modificar su realidad.


Nivel Educativo: Secundario Básico (1º a 2º año)


Objetivos:

  • Reconocer las motivaciones e  intereses de los diversos actores en la construcción de los diversos procesos históricos.
  • Establecer relaciones entre las diferentes escalas de la realidad analizada.
  • Identificar las múltiples causas y consecuencias de los procesos analizados.
  • Reconstruir a partir del análisis de diversas fuentes momentos claves de la historia nacional que cooperen en la reflexión sobre el presente.
  • Establecer los cambios y continuidades en los diversos procesos abordados.
  • Reconstruir a partir del análisis de diversas fuentes momentos claves de la historia nacional que cooperen en la reflexión sobre el presente.


Visión:

La celebración del 9 de Julio como fecha de la independencia de nuestro país, no solo supone realizar un análisis del proceso revolucionario iniciado en mayo de 1810 en sus diferentes ciclos, sino también comprender el origen y construcción del Estado-Nación, los conflictos, las tensiones, las ideas y los actores desde la mirada de la reflexión histórica. La declaración  de la independencia abre el camino para el nacimiento de un nuevo país que a partir de entonces comenzará a escribir su propia historia.

La Revolución de Mayo puso de manifiesto la multiplicidad de intereses y conflictos entre las diferentes regiones del virreinato, la guerra contrarrevolucionaria, abierta en varios frentes – Alto Perú, Banda Oriental, Paraguay y Córdoba- daba cuenta de que no todos los pueblos del interior adherían al proyecto gestado desde Buenos Aires.

Como consecuencia de la lucha contra los realistas, tuvo lugar el reclutamiento masivo de hombres para sostener los ejércitos. Esto aceleró en gran medida el proceso de militarización de la sociedad, que se estaba dando desde los primeros años del siglo XIX.

La resistencia contra los realistas dio lugar a la consolidación de nuevas figuras, como José Gervasio de Artigas, en la Banda Oriental, y Martín Miguel de Güemes, en el norte. Así mismo, se fueron sumando otros hombres que serían fundamentales en el proceso independentista.

La idea de revolución e independencia, sostenida por Mariano Moreno durante el primer ciclo de la revolución, fue acallada por el accionar de los grupos más conservadores, liderados por Saavedra. El desastre en la Batalla de Huaqui, en 1811, que puso en peligro a todo el noroeste, provocó un  cambio en el gobierno. La Junta Grande, que se había formada a partir de la incorporación de los diputados del interior, debió ceder paso al Primer Triunvirato, que decidió continuar con la guerra revolucionaria. Los morenistas, ahora reunidos en la Sociedad Patriótica, se enfrentarán tenazmente, a partir de entonces, a quienes se opongan  a la revolución.

Sin embargo, la política poco decidida del gobierno en relación al rumbo que debía seguir la revolución planteó nuevos conflictos. Coincidiendo con las ideas de la Logia Lautaro, instalada en Buenos Aires a partir del arribo de José de San Martín y Carlos María de Alvear; la Sociedad Patriótica promovió un nuevo cambio de gobierno, el Segundo Triunvirato.

Instalado éste, se convocó a una reunión de representantes de las ciudades de todo el virreinato con la idea de proclamar la independencia de España. En esta reunión, denominada la Asamblea del Año XIII, se hicieron evidentes las diferencias de ideas e intereses de las distintas regiones, en especial las que enfrentaban a los hombres de Buenos Aires y los de la Banda Oriental. El proyecto político de Artigas era resistido por los hombres de Buenos Aires y su proyecto federal fue combatido a tal punto de ver en Artigas un enemigo de los intereses porteños. Frente a los conflictos, con la ausencia de la diputación oriental en la Asamblea, y sin la presencia de representantes de otras regiones, se acordó postergar la declaración de la independencia.

La Asamblea del Año XIII suprimió, a través de su obra, los símbolos de dependencia con España y creó nuevos símbolos identificatorios del nuevo Estado proyectado.

La derrota de Napoleón Bonaparte y la conformación de la Santa Alianza pusieron en serio peligro el curso de la revolución. La amenaza de Fernando VII de recuperar sus colonias hizo que el nuevo gobierno de las Provincias Unidas – el Directorio – convocara a una reunión de representantes. Por ese entonces, San Martín se preparaba para resistir el embate realista en Cuyo, y desde allí iniciar su plan de liberación de Chile y Perú.

En un contexto por demás difícil, el Congreso, reunido en Tucumán el 9 de julio de 1816, declaró la independencia. Si bien hubo acuerdo de los representantes presentes en cuanto a la independencia, aún faltaba determinar la forma de gobierno que asumiría el nuevo país y elaborar una constitución que sentara las bases del nuevo Estado.

La declaración formal de la independencia demostró cierta vocación de nacionalidad, la construcción del Estado-Nación. A partir de ese entonces, daría lugar a nuevas rivalidades, en donde la lucha de facciones no cesará y en gran medida colaborará en que los futuros intentos de organización no tengan éxito.

La independencia, una construcción compleja y trabajosa, no culminó aquel 9 de julio de 1816. La formación y consolidación de un Estado independiente fue y es una tarea que diariamente representantes y representados, construyen y recrean. La independencia no es sólo un acto formal que en un momento de su historia se dan los pueblos, es parte de la identidad y la forma de ser  a la que estos pueblos  aspiran. Mantener, consolidar y ampliar las bases de la libertad es la gran tarea iniciada en 1810, continuada en 1816 y que dio origen a nuestra nación.

 


Sugerencia de actividades para el aula

Inicio:

Se sugiere que el docente  inicie la clase con la lectura del texto, que identifique junto a sus alumnos los conceptos disciplinares presentes en el mismo, forme el vocabulario e identifique los diferentes hechos/acontecimientos que recorre el texto para trabajar el tema Declaración de la Independencia Nacional.


Desarrollo:

La primera parte del texto presentado menciona los conflictos y los intereses contrapuestos  de las diferentes regiones que se hicieron evidentes a partir de mayo de 1810. A partir de los siguientes interrogantes, se sugiere que los alumnos elaboren hipótesis con el fin de recuperar los saberes previos:

  • ¿Por qué Buenos Aires aspiraba a mantener el poder político que había heredado de la etapa virreinal?
  • Además de las diferencias políticas que separaba a Buenos Aires de los pueblos del interior, ¿qué otros intereses los distanciaban?


Cierre:

A partir de las hipótesis desarrolladas por los alumnos y la guía del docente, se completará un cuadro donde figuren las siguientes variables: Buenos Aires, Interior (columnas); Ideas políticas predominantes, Necesidades/intereses económicos (filas).