Día del Libro: Nuestro primer libro – Desafios Educativos

Día del Libro: Nuestro primer libro

Una guía didáctica para hacer del Día Internacional del Libro una oportunidad para el aprendizaje.

Nivel educativo: Primario N2 (3º a 5º grado) y Primario N3 (6º a 7º grado)

Área curricular: Lengua y Literatura

Temas

  • ¿Qué es un libro? Origen de la terminología y traducciones a otras lenguas.
  • Los primeros libros de la historia: papiros y pergaminos.
  • ¡Una revolución llamada Gutenberg!
  • ¿Quién escribe los libros? El rol de los escritores y poetas en la cultura argentina.
  • Autores que han marcado una época en la literatura argentina.
  • Cómo contar un cuento.

Objetivos

  • Primer acercamiento al libro como objeto de esparcimiento.
  • Reconocer las etapas que contempla la producción de un libro, desde su escritura, edición e impresión.
  • Desarrollar el circuito establecido entre las editoriales, los autores y las librerías.
  • Identificar a autores preponderantes de la cultura argentina y algunas de sus principales obras.
  • Tomar consciencia de la trascendencia del libro como un medio de pensamiento y crítica para la sociedad.
  • Escribir las primeras historias y darlas a conocer a los compañeros del aula y a los padres.

Visión

El libro es un medio de apertura, esparcimiento, cultivo de la imaginación y madurez. La primera vez que un chico toma entre sus manos un libro de cuentos, poemas o una novela tiene lugar un ritual de encuentro con su propia capacidad creadora: abordar una historia es también sumergirse en el propio imaginario.

La lectura es una de las actividades que mayores ventajas entraña para los niños y jóvenes. Cuanto antes se adopte el hábito, más rápido actuarán esos beneficios en la formación de estrategias de pensamiento y construcción de opiniones críticas.

El objeto libro, como ningún otro a nuestro alcance, tiene la capacidad de desarrollar múltiples dones en quienes lo explora:

  • Memoria. El niño podrá contar el cuento que ha leído, siguiendo la secuencia de acciones o las imágenes.
  • Lenguaje. A través de la lectura, ampliará su vocabulario y aprenderá frases de creciente complejidad en su estructura.
  • Capacidad de abstracción. El niño establece la relación entre los objetos que ha visto en la realidad y la representación de éstos en las ilustraciones.
  • Imaginación. A partir de la imagen y del texto, el niño comienza a construir su propia representación, a crear una realidad en su mente.

Sugerencia de actividades para el docente

Si bien la producción de un libro implica un extenso proceso –al margen de su escritura, por supuesto-, con sólo algunas herramientas que tenemos a mano podemos diseñar nuestro propio cuaderno en blanco, un espacio donde volcar historias que, algún día, podrán convertirse en novelas.

El procedimiento sólo consta de cuatro sencillas etapas, pero recordá tener mucho cuidado con el manejo de cada herramienta:

  1.  Juntá las hojas sueltas que tengas, preferentemente rayadas, ya que son las que integrarán tu cuaderno. Apilalas y asegurate de que estén perfectamente alineadas y que los bordes sean del mismo tamaño. Podés utilizar el tipo de hoja que vos desees, siempre y cuando todas tengan el mismo tamaño.
  2.  Colocá una cartulina encima de las hojas y otra debajo de ellas. Éstas serán la portada y la contraportada de tu cuaderno. No olvides que la cartulina debe ser del mismo tamaño que las hojas. Atención: asegurate  que los bordes de todas las hojas estén alineados.
  3.  Usá una perforadora para agujerear los márgenes de tu cuaderno: colocá la pila de hojas, con las cartulinas incluidas, y asegurate de mantener todos los bordes alineados. Oprimí la pila lo más fuerte que puedas para que la perforadora atraviese a todas las hojas, desde la portada hasta la contraportada. Bastarán tres orificios con igual cantidad de centímetros de distancia uno de otro.
  4. Por último, pasá una cinta del color que quieras a través de los agujeros y, finalmente, atala sobre el margen de la portada o la contraportada, como prefieras. También podés cortar la cinta en tres partes y pasar cada una por un agujero, de modo que cada orificio tenga su propio nudo.

Una vez concluidas las cuatro etapas, será momento de empezar a imaginar las historias que darán vida al nuevo cuaderno. ¡La semilla de nuestro primer libro ya está sembrada!